jueves, 11 de septiembre de 2008

Un empate con sabor a victoria.

Perú-Argentina

Eliminatorias Mundial Sudáfrica

Arbitro: Amarilla

Estadio: Monumental (Lima, Perú)

Goles: (ARG) Cambiasso (83”); (PER) Fano (93”)

Argentina llegó con estrellas como Messi, Riquelme, el “Kun” Agüero, Cambiasso, Zanetti, Gago, Coloccinni y muchos más. Perú, sin sus estrellas del extranjero, sin Guerrero, sin Pizarro, Farfán o Acaciete. Con un equipo parchado, solo con Vargas y Solano como hombres de experiencia , con jóvenes que debutaban en estas fechas con la selección, Zambrano, Daniel Chávez, entre otros. No teníamos grandes en la banca, pero teníamos grandes chicos en la cancha.


A pesar de no contar con los ya mencionados y galardonados jugadores peruanos en el exterior, Perú salió decidido a la cancha, salió con ganas de luchar cada una de las jugadas, salió con sed de victoria. Estos 13 peruanos dieron todo hasta que se cumplieron los 93 minutos. Quisiera resaltar individualidades pero tendría que detallar las 13 actuaciones en la cancha. (Salas ingresó en el segundo tiempo por Piero Alva y Rengifo por Chávez). Perú ante Argentina no habría sido el mismo sin Fano, Vargas, Chávez, Zambrano, Butrón, Alva, De la Haza, Solano, Vilchez, Torres, Salas, Rengifo o Prado.


A los 4 minutos de iniciado el partido, el árbitro Amarilla regaló la primera tarjeta a Perú. Amarilla regaló amarillas todo el partido, cinco a Perú, cuatro a Argentina. La pelea fue dura desde que inició el partido. Perú comenzó arriba, atacando, demostrando que la camiseta albiceleste no intimidaba a la blanquirroja, salieron decididos a defender la casa y a demostrar que este equipo solo necesita el apoyo de la hinchada, el aliento de su gente para plasmar en estos 93 minutos que Perú también puede lograr grandes cosas en el grass. A los 28 minutos, ya había 20 faltas, muestra más que suficiente que Perú quería que Argentina lo reconozca como igual.


Zambrano, qué grande Zambrano. A sus 19 años demostró que no se necesita tener más que ganas y gran talento para poder defender la blanquirroja. Zambrano no se achicó jugando con grandes como Messi o Riquelme, no tuvo miedo al enfrentarse al Kun, empujar las veces que fuesen necesarias para defender el arco peruano. Luchó cada una de las pelotas que pudo. Atacó y defendió, cuando Coloccinni lo empujó, él devolvió el empujón, nunca sintió temor ante un grande del fútbol mundial.


Finalizando el primer tiempo, todo ser con sangre peruana sintió que por fin su país demostraba que, a pesar de estar penúltimo en la tabla, tenía aún mucho que revelar. El estadio se sacudía con cánticos, “Ohhhhh vamos los peruanos, que esta noche tenemos que ganaaaar” se repitió desde los cuatro polos del Monumental. Logramos neutralizar a jugadores de la talla de Lionel Messi, su nombre solo fue escuchado en la narración contadas veces en el primer tiempo. En el segundo logró asustar a los espectadores, tratando de desequilibrar la defensa peruana, pero esta no permitió que la “Pulga” haga uso de sus artes con el balón.


Comenzó el segundo tiempo, todos temíamos que no pudiesen continuar con tal ritmo 45 minutos más y sí que lo lograron, lo consiguieron y no por 45 pero por 48 minutos más. En el minuto 83, luego de un tiro libre de Riquelme, Gago le dio tremendo pase a Cambiasso y Argentina sintió los tres puntos en la bolsa. Todo el estadio, y todo el Perú, sintió desilusión pero se rehusó a creer que nuevamente habríamos jugado como nunca y perdido como siempre. Se rehusó a creer que a pesar del poder colectivo de este equipo, sería tan injustamente remunerado.


Amarilla nos dio tres minutos más en el descuento, de esos tres dos fueron controlados por Argentina, todos los peruanos sentimos ansiedad, este tipo de injusticias no se podía dar hoy, no hoy. Perú fue superior y merecía ganar, no habrá controlado el balón la mayoría del partido pero tuvo muchas más oportunidades de gol. Argentino no jugó mal, pero Perú jugó mejor.



Último minuto, última jugada. Vargas que se negaba a rendirse, empujó al 15 argentino, corrió todo el largo de la cancha, sacó fuerza cuando creíamos que ya no era posible sacar más, cuál león se abrió paso en el área argentina, logró dejar atrás al defensor del equipo contrario, Fano supo leer la jugada y se animó a acompañarlo en la última oportunidad. Vargas levantó la cabeza, le regaló un centro increíble, Carrizo se lanzó al primer palo pero Fano cambió el rumbo del balón con la punta de su gran pie derecho y todo el Perú se estremeció. Gol peruano, el gol peruano tan esperado.


Y como diría Abelardo Sánchez: “A veces se infla las redes del arco contrario y todos nos entusiasmamos tanto que pensamos que Dios nació en estas tierras, que somos grandes jugadores y que iremos al próximo mundial”


Y claro, sabemos que este empate no nos da la clasificación pero si la satisfacción de saber que Perú aún está en la lucha, que Perú puede, que Perú aún puede regalarnos alegrías como las de esta noche. Vamos Perú, ¡Carajo!




domingo, 17 de agosto de 2008

mis mujeres, mías, de mí.


Son pocas pero son las mejores. En el colegio, a pesar de haber grupeado siempre más con chicos que con chicas, encontré buenas amigas. Como
Anahi Alvarez, ella es la que más tiempo me conoce, de lejos. Anahi y yo somos diferentazas en muchisimas cosas; sin embargo, siempre logramos encontrar puntos medios, después de todo, hemos crecido juntas. Anahi es de las que escucha mil horas sin hartarse (a menos de que seas realmente aburrida), la más fiel, la más des-karmeante, la más buena onda y ella siempre ofrece su casa para celebrar mi santo. Fue por su culpa que Mdme. Pichelin me botó varias veces de la clase, por su culpa M. Giordano me mandaba a callar en cada clase de filo, y ella también recibió un par de gritadas por mi culpa. Si había trabajo en grupo ella era mi fija y si había chisme nuevo, se recordaba la regla: "si la comienzas, la terminas" prohibido dejar en suspenso. Las mejores leyendo cartas, aunque lo único que recordemos sea "uy veo conflicto". La compañera playera, que nini.. vao a punta hermosa?

Del cole no solo me quedé con Anahi, Alejandra y Nathalie también son importantes de mencionar.
Alejandra no vive en Lima hace un año, se fue al viejo continente a estudiar una carrera que, creo yo, ya tiene dominada. Ale siempre se ha tenido que soplar los rollos de todas y todos pero es la más apta para ello porque no sólo te escucha sino que te aconseja de la mejor manera. Problemas en el amor? la familia? o el trabajo? Alejandra tiene la respuesta. Ale a simple viste puede parecer desafiante o hasta a la defensiva pero basta que te diga "hola" para que veas que debajo de su falsa rudeza hay una persona extremadamente dulce. Ah! pero no se equivoque señor lector, si ud. por obra del destino comete el error de meterse con alguien que Alejandra Chavez-Ferrer quiera, le recomiendo dejar el país, cambiar de nombre y pasar por un cirujano plástico, porque ella no se detendrá hasta encontrarlo. Al Franco Peruano también tengo que agradecerle a mi estimada "Sarita", Nathalie Montalvo, por la saraa que esta chica es de csm. La vida te agobia, la rutina te estresa y estás cansado de las exigencias del día a día? Pues llama a esta señorita y hará que lo olvides todo, te cagarás taaaaaaanto de risa que ni recordarás porqué estabas tan alterado. La sarita es definitivamente una de las mejores personas para tomar café, caminar todo Puerto fiel o simplemente para conversar. Por la sara que si.

La pre también me colaboró, fue en esa etapa que conocí a Natalia y a Nubia.
Natalia Puertas tiene un corazón increiblemente grande. Era costumbre, encontrarnos a las 5 pm en la esquina del mc donald's del kennedy para ..." ya vemos pues no? -sale- a las 5 ahi mismo." Natalia compañera de compras, de hueveo máximo, de lateadas, de lloradas, de embriagadas, de tourcito de bares barranquinos, de almuerzos, de la vida. Natalia es de las pocas personas por las que iría al fin del mundo si es que ella lo necesitara. Creo que nunca hablo tantas sandeces como cuando estoy con ella, cualquier cosa y reviento en carcajadas. "no, no, se ha confundido Camille." Aunque no crean que todo es diversión, si a Natalia le parece mal algo, me lo dice, de frente, como se debe. Me cuadra, me putea y me aconseja. Natalia más que amiga, es hermana.

Tengo que contarles de
Nubia Bonopaladino, a mi estimada nubilistica la conocí porque era la chica de mi amigo el Caks, por mucho tiempo le bromee diciendo que solo la aguantaba por eso. Pero ella, hoy sabe que eso no es cierto. Nubia es el ser más dulce y más bueno del planeta. Nubia es bondad pura. Está un poco loca, si, pero es ese tipo de locura que es necesario. Ella manda flores cuando te enfermas y siempre trae recuerdos de sus viajes, te invita a almorzar a su casa y siempre propone un café de tías para ponernos al día. Tiene una debilidad por los niños y tiende a cuidar de sus amigos cual madre, no de las que te sofocan sino de las que se preocupan, de las que te protegen. Nubia escucha y gusta ser escuchada, te cuenta y le encanta que le cuentes. Nubia siempre está ahi y si lo estuvo alguna vez siempre estará.

Con mujeres como estas, no se puede pedir más. Por eso les agradezco hoy, y mañana y pasado que siempre hayan estado ahí, por teléfono, msn, o en persona. Las mejores amigas del mundo, las tengo yo.
jojolete.

viernes, 11 de julio de 2008

miedo


El miedo te puede llevar por dos caminos, puedes huir o lo puedes enfrentar. Huir es la salida más fácil y más rápida, si. Enfrentarlo, toma tiempo. Tienes que armarte de valor y luego, después de varios intentos, vencerlo. Tenemos miedo cuando es algo difícil o es algo nuevo. Frente a lo nuevo el miedo viene y es más duro de perder. Temes porque no sabes qué viene, no sabes si va a funcionar, no tienes idea alguna. Dudas de cada paso y analizas quinientas veces lo que hiciste o lo que dejaste de hacer. Temes porque no quieres perder este nuevo comienzo, pero también temes porque has perdido antes y no lo quieres repetir. Sin embargo, este miedo puede también ser indicio de algo bueno. Temes porque es algo nuevo pero nuevo para bien, diferente a lo que has tenido, tan diferente que intimida. Tiene lo bueno que tuviste antes y lo bueno que nunca te tocó y por eso, dejas de tener miedo.

viernes, 4 de julio de 2008

Chispa es.

Desde chiquita mi grupo de amigos siempre fue eso… amigos, varones, muchachones. De ahí mi predisposición por los deportes, por el fútbol en especial, por la influencia de mi papá en parte, y también mi predisposición por entender a los chicos desde su propia perspectiva. He tenido siempre mejores amigos, nunca tantas mejores amigas.

Hoy mi mejor ejemplar es Álvaro. Álvaro, a pesar de ser varón de verdad, es para mí, una chica porque no lo veo con los ojos con los que lo ve una chica, sino con los ojos de varón. Álvaro es, posiblemente, el mejor amigo que jamás encontraré. El acepta mis cojudeses, mis sonseras, mis engreimientos, y aunque me porte mal, me querrá siempre. Nos separamos un tiempo pero todo volvió a ser como siempre el día que hablamos de lo mucho que nos hacíamos falta. Álvaro, a.k.a. chispa, es mi mejor amigo, sin rodeos, no es “uno de mis mejores amigos”, es mi mejor amigo.

Él me aguanta en las buenas y en malas, me cuida cuando estoy mal. Cuando terminé con un enamorado, él fue el primero a quien llamé y ante cualquier crisis, él siempre será el primero al que llamaré.

Chispa, se mantiene el mismo, el mismo amigo con novia o sin novia, con chamba o sin chamba, con finales o sin finales. No solo es buen amigo, es cómplice, confidente, consejero y compañero de sonseras. No lo cambiaría por nadie y espero que no me cambie por nadie tampoco. Definitivamente puedo afirmar que, en cuanto a amigos, he tenido la mejor de las suertes, y aún más con él.

Estas líneas solo se presentan porque quiero escribir de todo lo que quiero a este personaje. Es el mejor, es el que se hace tiempo para caminar conmigo desde Arenales hasta San Felipe en busca de una chela, el que se puso más nervioso por mí cuando me desmayé que yo, él que cuida de mí. Tengo tantas anécdotas con este varón que intentar escribir un resumen de ellas sería imposible. Es mi raver partner, con él he ahogado penas, jugado pocker, lateado, hablado horas, hueveado horas interminables, comprado ropa, ido a la playa, compartido… Álvaro, para mi, no es amigo, es hermano.

Mi querido Chispa, te adorooooooooooooooo cantidad y siempre lo haré. Es el único por el que dedicaré una tarde a pulir un bocho y por el único que terminaré cantando villancicos en medio de la calle porque, si Álvaro, Jesucristo es la respuesta.

Eres el mejor, nunca me dejes porque ese día te perseguiré hasta el fin hasta que vuelvas en razón.

jueves, 12 de junio de 2008

la música


Se me ocurrió escribir de música porque hoy el chino me prestó su mp3 y cada canción dentro de su repertorio me recordaba a alguien o me daba ese feeling de película que necesitaba justo en ese instante.

Como que te transporta, sin afán de sonar a mucho-floro, el soundtrack de una de mis peliculas favoritas o una canción muy sonsa que solo repite "sos un bombón" es la pizca de humor que nunca está de más.


La música siempre ha sido elemento vital para mí. ¿Día dificil? Pon un poco de Sublime para relajarte. ¿De mal humor? pones Strokes, comienzas a saltar y todo bien. ¿Tranquilo en la playa? Jack Johnson es la respuesta. ¿Ganas locas de juerguear? electronic music y punto. Para todo tipo de situación hay canción.
Cuando terminé con mi enamorado, " What became of the likely lads" de The Libertines era la mía. Un día que me tocó ahogar penas con una amiga con unos cuantos pares de chelas, " I want you to want me" fue la canción. Tengo días de Frank Sinatra, otros de The Beatles, tardes acompañada del gran Bob Marley o de The Clash, y noches de Calamaro.

Sin música no se puede vivir y el volúmen lo es todo. Cuanto más fuerte mejor, cuando tienes el volúmen tan alto que es imposible escucharte cantar, entonces estás con el volúmen perfecto. Y si, como yo, no posees el don del canto, es mucho mejor. La música libera, calma, desahoga, ayuda a celebrar y a aguantar lo que se venga. Acompaña y fortalece. Hay mil cosas que yo no puedo hacer sin música. No puedo: manejar, ducharme, ordenar mi cuarto, estudiar, leer, viajar en micro, correr (o cualquier tipo de esfuerzo físico), dormir, comer (puedo pero no me gusta), beber, fiestear, fumar, pintar, escribir, bailar, hablar por teléfono, usar la computadora, ordenar, peinarme, cambiarme....

La música te consuela. Si alguna vez sufriste de corazón roto, partido, pisado, quemado o como te lo hayan dejado, sabes que siempre está ESA canción, la que te dice: "ya no jodas, levantate y deja de chillar". Te da el empujoncito que te faltaba y sales de la cama. Si extrañas a tu mejor amigo, está esa canción que cantaron alguna vez ebrios en el balcón de tu casa. Muchos de mis amigos tienen canciones amarradas. Chino, "You only live once"; Anai "Pato", Andrés "Under pressure", R " Don't stop me now", Anahi "Everybody get up" (por decir una de miles), Jose Antonio "Bad boys", Katia "I saw red" o "la locomotora", Ale Mc " Meza que más aplauda"; Chspa, desde villancico hasta tracks de electrónica.
La música siempre acompaña.

domingo, 8 de junio de 2008

cuando conocí a R

Entré a maternelle, kinder, nido, o como le quieran llamar, cuando tenía a penas unos cuatro añitos. Dentro de toda esta selva de niños de todos los colores y tamaños que saltan y gritan, que corren como dementes por todas partes, encontré a uno que sobresalió sobre todos los demás.

Un chiquito que podía resultar, para el ojo inexperto, como engreído, un tanto agresivo, constantemente molesto y un anti-niñas extremo. Este pequeño odiaba a las chicas del salón porque todas morían por él. Él era un bello chico malo. No podía llegar al recreo sin que alguna le pregunte si quiere comer su lonchera con ella. Esta constante presión sacaba de quicio a quien llamaremos R.

Yo había crecido como hija de papá, mi papá era (y es) mi modelo. Salía con él todas las tardes domingueras a jugar fútbol, a entrenar, a ver sus campeonatos, o a ver tele para gritar: “arriba alianza”. El amor al deporte rey me lo inculcó él. Obviamente, si tienes a una niña que idealiza a su papá, vas a terminar con una niña que quiere hacer todo lo que su padre hace. Entonces era yo... jugando fútbol, corriendo, jugando a las peleas con él, aprendiendo de carros, gritando “yo soy de alianza, si señor” constantemente o revolcándome en el pasto, en la tierra, etc.

El hecho de tener mayor afinidad con mis primos que con mis primas, no ayudó, yo pasaba mis tardes corriendo, jugando con los primos, mientras que las primas jugaban dentro de la casa de mi abuela con sus barbies al té. Mi mamá decía ¿por qué mejor no juegas con rocío? ¡Te vas a ensuciar, camille! Y yo respondía: ay nooooooooooooooooooooo, qué aburridoooooooo. Era claro que para el almuerzo mi vestido iba a estar sucio y por ahí uno que otro raspón en la rodilla pero, felizmente, mi mamá nunca me obligó a jugar con ellas, sino dios sabe que habría sido una niña un poco menos feliz.

Con esta introducción, se entenderá que a mi no me fascinaba la actitud desafiante de R porque había crecido con puro varoncito, sabía muy bien como funcionaban (por lo menos a esa edad, ahora ya no tengo idea). Primer día de clases. Madame Jacqueline, mi miss, nos ubicó en el salón y me tocó al costado de R. R me miraba de reojo como diciendo “pobre de ti si me molestas” y le devolví la misma mirada. Fue cuestión de tiempo para que él y yo nos volviésemos mejores amigos. Me maleas, te maleo, me pegas, te pego, me empujas, te empujo, te ríes, me río, me invitas tu lonchera, te invito la mía… poco a poco el maltrato dejó de ser maltrato y comenzaron a ser expresiones de cariño. Después de cole, pepita invitaba a todas a su casa para jugar, yo no iba porque ya tenía planeado ir a la casa de Gabriel, con R y José para jugar. No pasó mucho tiempo antes de ganarme el odio de las chicas del salón porque yo pasaba todo mi tiempo con estos chicos tan lindos y ellas no. Yo tranquila porque eran mis amigos y me divertía más con ellos que jugando a saltar la soga con ellas, así que… todo bien. Aunque me llevaba muy bien con todos estos chicos, R siempre fue mi preferido. R y yo nos reíamos de los zapatos de P en la hora del cuento de Rosita. Le poníamos papelitos en el pelo a Gabriel y abríamos la mochila de J para que cuando salga todo se cayera. Siempre escogíamos ser ladrones en “policías y ladrones” y jalábamos del pelo si era necesario para escapar del policía. Si era su cumpleaños, R le pedía a su mamá que solo invite a los chicos y a Camille, porque las demás son unas chinchosas. Inseparables, amiguísimos, compañeros.

Para mi cumpleaños, él era fijo. Un año, en CP1 (1er grado d primaria), mi cumpleaños cayó día de semana y todos me llevaron regalos al colegio, dentro del gran montículo de regalos, había una gran caja marrón. Elio, el profesor, no me dejó abrirlos y dijo que al final del día podría abrirlos todos los que quisiera. Comenzó la clase y esta gran caja marron comenzó a moverse. R dijo que era suyo pero que no podía decir que era porque era una sorpresa. El ruido de la caja no iba a dejar a Elio seguir con la clase asi que me dejo abrir solo ese regalo. Acto siguiente, yo saltando y gritando de alegría porque R me había dado un precioso conejo marrón. Como el conejo no podía estar en la clase, me dieron la hora de gramática para jugar con él afuera. Fue el mejor regalo que recibi en mucho tiempo. Mi conejito marrón.

Han sido cerca de 17 años de secreto, de rutina y de cariño. Amistad del tipo del que no se encuentra así de fácil. R se ha ofrecido a recogerme del fin del mundo porque me crucé con quien me rompió el corazón alguna vez, y de paso a romperle la cara a dicho ser. Hemos tenido malos tiempos y otros muy buenos. Alguna vez alguno de mis enamorados ha odiado el hecho de que R sea una gran parte de mi vida y algunas de las suyas han odiado que yo forme parte de su vida. Antes este tipo de eventos no habían tenido efecto alguno entre nosotros, ahora no puedo decir lo mismo. Antes los problemas no pasaban de un gruñido y a los 5 minutos, el problema era historia. Ahora me veo extrañando a R, con temor a llamar, sin saber de él en meses y me resulta tan raro. Desde los cuatro años, él ha sido uno de los primeros en saber de mis noticias, de mis dilemas, de mis problemas, de mis penas. Extraño a R. Odio que no tengamos lo mismo, me quedan más del mismo tipo de amistad que rara vez ves. Jose y Andrés. pero me gusta que sean tres y no dos. Siempre han sido ellos tres y yo y no quiero que eso cambie. Extrañame R, jalame el pelo, te invito mi sandwich y todo bien, sale?