El miedo te puede llevar por dos caminos, puedes huir o lo puedes enfrentar. Huir es la salida más fácil y más rápida, si. Enfrentarlo, toma tiempo. Tienes que armarte de valor y luego, después de varios intentos, vencerlo. Tenemos miedo cuando es algo difícil o es algo nuevo. Frente a lo nuevo el miedo viene y es más duro de perder. Temes porque no sabes qué viene, no sabes si va a funcionar, no tienes idea alguna. Dudas de cada paso y analizas quinientas veces lo que hiciste o lo que dejaste de hacer. Temes porque no quieres perder este nuevo comienzo, pero también temes porque has perdido antes y no lo quieres repetir. Sin embargo, este miedo puede también ser indicio de algo bueno. Temes porque es algo nuevo pero nuevo para bien, diferente a lo que has tenido, tan diferente que intimida. Tiene lo bueno que tuviste antes y lo bueno que nunca te tocó y por eso, dejas de tener miedo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario